noviembre 13, 2008

Copi: la genealogía de lo nuevo

I. Une visite inopportune fue estrenada en el Théâtre de la Colline de París en 1988 bajo la dirección de Jorge Lavelli. Su personaje principal es un viejo actor argentino enfermo de SIDA que agoniza en un hospital. Su autor, por otra parte, es un viejo escritor y actor argentino enfermo de SIDA que agoniza en un hospital. Sobre esta coincidencia podría fundamentarse la opinión de que Une visite inopportune es una pieza autobiográfica. Sin embargo, nada hay menos autobiográfico que esta obra en la que el protagonista fuma opio, finge su muerte y luego muere realmente ante la mirada de un viejo admirador que ya ha mandado construir su mausoleo, un periodista, una enfermera y una cantante de ópera llamada Regina Mortis. Une visite inopportune no es una pieza autobiográfica; de hecho, tras leerla, la pregunta sobre quién fue Copi, cómo pudo escribir una obra dramática y narrativa capaz de aunar vanguardismo y frivolidad, humor negro y ternura, y cómo pudo burlarse en su lecho de muerte de la enfermedad que estaba acabando con él es mucho más difícil de responder que al comienzo. Quien lo intente, sin embargo, se encontrará con una de los escritores más excéntricos de la segunda mitad del siglo XX —"probablemente uno de los acontecimientos más originales de la literatura argentina de los últimos veinte años" lo llamó Daniel Link—, que, como el protagonista de Une visite inopportune, murió de SIDA el 14 de diciembre de 1987. "¡Qué mal sublime! ¡Qué apoteosis sucumbir ante el exceso de tantas aventuras escandalosas! ¡Qué fin maravilloso para un verdadero artista!", dice sobre esta enfermedad Regina Morti en la pieza. Copi, más escueto, sólo opinó: "Soy tan vanguardista que el SIDA me agarró primero que a nadie".

II. Copi nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1939 y fue bautizado como Raúl Natalio Roque Damonte. Sobre el origen del pseudónimo que adoptaría después existen versiones contradictorias y absurdas: el autor escribió en La Guerre des pédés (La guerra de los maricones, 1982) que es un anagrama de "Pico", Jorge Pellettieri sostuvo en su prólogo a la edición argentina de Une visite inopportune que "le fue puesto por su abuela, 'porque era tan blanco que parecía un copito de nieve'" y Dulce María González Doreste afirmó en un ensayo que éste "en Argentina se usa coloquialmente con el significado de 'pollito'", lo cual no es cierto. Más allá de su supuesto origen, importa observar que "Copi" no es un nombre "convencional" —no es siquiera un nombre de mujer o de hombre, ni siquiera es un nombre— y que el escritor que lo utilizó tampoco lo fue, comenzando por su infancia como nieto de Natalio Botana, el fundador y propietario del diario Crítica, el más importante de su tiempo, y de la dramaturga Salvadora Medina Onrubia, quien solía asistir en limusina a los actos anarquistas y fue una importante influencia en Copi. Su padre fue Raúl Damonte Taborda, un prominente político del partido radical que debió exiliarse con su familia primero en Uruguay y luego en París debido a una desaveniencia con Juan Domingo Perón, de quien fue consejero hasta su llegada al poder en 1945, y escribió dos libros que constituyen las obras cumbres del antiperonismo: ¿Adónde va Perón? De Berlín a Wall Street y Ayer fue San Perón. 12 años de humillación argentina, ambos de 1955, cuyo estilo esperpéntico y caricaturesco, así como parte de su argumento, fueron utilizados por Copi años después en su pieza más famosa, Eva Peron (1969).
Los Damonte Botana —a cuyos miembros Copi retrataría en La vida es un tango (1979) como drogadictos, racistas, pedófilos y adictos al juego y al sexo— regresó a Buenos Aires tras la caída del régimen peronista para fundar el periódico Tribuna Popular (1955-1958), donde Copi publicó sus primeros textos e ilustraciones satíricas antes de regresar a París, en 1962. Allí, Copi comenzó vendiendo sus dibujos en las calles y colaborando con el grupo de acciones teatrales Pánico, fundado por el español Fernando Arrabal, el chileno Alejandro Jodorowsky y el francés Roland Topor dos años antes, en 1960, para luego comenzar a escribir sus propias piezas. Sólo volvió a la Argentina en dos oportunidades, en 1968 y en 1987. Fue un celebrado autor de cómics para publicaciones como Bizarre, Hara-Kiri, Charlie Hebdo, Gai-Pied y Libération (Francia), Linus, Il Giornalone (Italia), Tía Vicenta (Argentina) y Triunfo (España) y en 1964 creó para el semanario France-Observateur, luego Le Nouvel Observateur, su personaje más famoso, "la femme assise" o mujer sentada, una mujer que mantiene diálogos absurdos con caracoles y pollos. Su producción narrativa, casi toda escrita en francés, comenzó con la novela breve L’Uruguayen (1972), a la que siguieron Le Bal des folles (1977), La Cité des rats (1979), publicada previamente como folletín en Hara-Kiri, La vida es un tango (1981), La Guerre des pedés (1982), también publicada como folletín en esa revista, y L’Internationale argentine (1988), además de las recopilaciones de relatos cortos Une langouste pour deux (1978) y Virginia Woolf a encore frappé (1984). Escribió diecisiete obras teatrales que participan del así denominado "théâtre fête", surgido en el ámbito universitario tras mayo de 1968, contestatario y postsurrealista y que podría ser asimilado al "happening". Su álbum de cómics Copi (1965) ganó el Prix de l’humour noir en 1966 y Copi recibió el premio al mejor dramaturgo de la Ville de Paris en 1987, tres días antes de su muerte. La radicalidad imaginativa de su obra contribuyó a que una nueva generación de escritores la asumiera como alternativa a la hegemonía borgeana en la literatura argentina, y la obra de Copi es hoy en día parte de la genealogía de casi todo lo nuevo y anómalo escrito en ese país desde 1987 aproximadamente en adelante.

III. Un narrador escribe una carta a un viejo maestro suyo en la que le narra los sucesos que tienen lugar durante su visita a Uruguay. Quítese el nombre de Uruguay y reempláceselo por el de cualquier otro sitio y el resultado será similar a tantos otros miles de novelas epistolares con un cierto tufillo etnológico. Sin embargo, lo que hace especial a la novela de Copi es que, al acercarse al puerto de Montevideo, su perro "grita" el nombre de la ciudad, luego cava un pozo y toda la ciudad es cubierta por la arena, del pozo empiezan a salir pollos que se asan al subir a la superficie y toda la población muere para resucitar tres años después; el país comienza a achicarse, el Papa de la Argentina visita al narrador y luego se aleja volando y este queda como presidente del Uruguay.

L’Uruguayen —traducido por Enrique Vila Matas y Alberto Cardín y publicado en español por Anagrama en 1978 en Las viejas travestís y otras infamias— es una buena muestra de la radicalidad imaginativa a la que he hecho referencia y de sus recursos: el cuestionamiento de la representabilidad del mundo, que el narrador nunca intenta explicar ni explicarse, la desautomatización del lenguaje, la sustitución de las relaciones causales convencionales por hechos contradictorios y sin motivo y el humor negro y desacralizador. El resultado es una narración que podríamos llamar "paradójica", en el sentido de que supedita su posibilidad a la negación misma de esa posibilidad, que es la suspensión de la incredulidad por parte del lector. Antes que beneficiarse de ellas, Copi pretende llamar la atención sobre las convenciones que determinan nuestra percepción de la literatura mediante la ironía, el esteticismo, la parodia de géneros literarios y el estilo hiperbólico y anárquico de su literatura. Se trata de un gesto "camp", una sensibilidad estética definida por José Amícola como "una percepción gay masculina de las imposiciones que la sociedad coloca sobre la sexualidad" y que pretende denunciar el carácter biológicamente no determinado y socialmente construido de la misma. El estilo de Copi es "camp" y lo fue incluso mucho antes de que alguien supiera qué cosa era el "camp"; también la aparición de travestís en su obra.

Son travestís muchos de los personajes del álbum de cómics Le Monde fantastique des gays (El mundo fantástico de los gays, 1986), también los personajes de la pieza teatral L’Homosexuel ou la difficulté de s’exprimer (El homosexual o la dificultad de expresarse, 1971), en la que una mujer se hace insertar un pene para seguir a su hija a Siberia, hija de la que está enamorado otro de los personajes, que fue obligado por su padre a cambiar de sexo a los diecisiete años tras parir un niño y asesinarlo, y también los de la segunda novela de Copi, Le Bal des folles (El baile de las locas, edición española en 1982). En esta última, considerada por César Aira la obra maestra de Copi, los travestís son promiscuos, pérfidos y asesinos y desafían la "naturalidad" de los géneros mediante la superposición de los atributos tradicionalmente considerados masculinos y femeninos. Copi iría aún más allá en el cuestionamiento de los géneros en La Guerre des pédés (La guerra de los maricones, edición española en 1983); allí, el narrador se enamora de un travestí brasileño llamado Conceïçâo do Mundo, quien resulta ser en realidad un hermafrodita, príncipe de una tribu de amazonas que habitan en la Luna y provocan una catástrofe de proporciones planetarias en su guerra contra la Interspatiale Homosexuelle, una organización secreta destinada a proteger a los homosexuales de todo el mundo.

IV. Uno de los temas de La Guerre des pédés es la instalación de una nueva organización social tras el estallido de la catástrofe y el final del régimen heterosexual masculino dominante y, en ese sentido, puede ser inscripto en la serie de textos de ciencia ficción que proponen utopías de género como Venus Plus X de Theodore Sturgeon (1960) y The Left Hand of Darkness de Ursula K. Le Guin (1969). Sin embargo, La Guerre des pédés no es un un texto de ciencia ficción "clásico", aunque comparte algunas de sus características. Esto puede ser dicho de todos los textos de Copi, ya que estos suelen basarse en convenciones de ciertos géneros: la novela epistolar en L’Uruguayen, la policial en Le Bal des folles, la juvenil en la única novela de Copi aún no traducida al español, La Cité des rats (La ciudad de las ratas, 1979), el melodrama cinematográfico argentino y el folletín de las décadas de 1930 y 1940 en La vida es un tango, el “thriller” político en L’Internationale argentine (La Internacional Argentina, publicada por Anagrama en 1989) y el relato de tema etnológico en "La déification de Jean-Rémy de La Salle" (La deificación de Jean-Rémy de la Salle) del volumen Virginia Woolf a encore frappé (Virgina Woolf ataca de nuevo, traducción en 1984). En la narrativa de Copi las convenciones de estos géneros son parodiadas y el resultado es la transgresión lúdica de los mismos géneros a los que esos textos parecen querer pertenecer, una transgresión que resulta potenciada por lo que podríamos llamar la circulación y trasposición de procedimientos narrativos y motivos temáticos de un género literario o medio a otro, en especial de la pieza teatral breve al cómic y de este a la narrativa; así, ciertos temas reaparecen una y otra vez en la obra de Copi —la catástrofe, el crimen inmotivado o cometido en estado de inconsciencia, los "milagros", los sueños, la aceleración del tiempo producto de la reducción del espacio, etcétera— a la vez que el autor utiliza técnicas de un género o medio artístico en otro: la ausencia casi excluyente de presentación del pensamiento de los personajes y la concepción escénica de la viñeta, por ejemplo, vinculan sus cómics con sus piezas teatrales, a la vez que estas se invisten de rasgos propios del cómic como la caricaturización de los personajes y la exageración cómica y los relatos parecen, en palabras de César Aira, "los comics que Copi no se tomó el trabajo de dibujar, y entonces escribió". El resultado es radicalmente transgresivo pero, a la vez, gracias a la ironía y a la impresión de rapidez y facilidad que preside toda la obra de Copi, exepcionalmente divertido. El gusto "camp" de Copi se pone de manifiesto en las situaciones rocambolescas y el carácter vertiginoso de la acción, los personajes de pasiones desmedidas a la manera del folletín, el aprovechamiento paródico de figuras provenientes del cine, la autoficción —casi todos los personajes de Copi se llaman "Copi" y comparten biografía con su autor— y la mezcla de humanos con objetos inanimados en sus libros, pero también en el gesto "camp" de parodiar los géneros y las convenciones literarias y, en general, todo aquello considerado "normal" y "natural" en nuestra cultura.

V. En torno a la obra de Copi se produce una doble inclusión: de la literatura argentina en ella y de ella en la literatura argentina. La primera es producto del uso por parte del autor del humor delirante y absurdo, la escatología, el travestismo y el lenguaje caricaturizado que son elementos constituyentes del grotesco rioplatense o criollo, un subgénero dramático surgido en Buenos Aires a comienzos de la década de 1920, presente en especial en La vida es un tango, en numerosos relatos gráficos y en piezas teatrales como La sombra de Wenceslao y Cachafaz, una historia de amor homosexual y canibalismo en un conventillo porteño. La segunda inclusión es la de Copi en la literatura argentina, la que ha tenido lugar aproximadamente desde 1991, con la aparición de Copi de César Aira, la recopilación de cuatro conferencias dadas en 1988. Copi corona en buena medida los esfuerzos realizados por un grupo de escritores e intelectuales argentinos a partir de mediados de la década de 1980 aproximadamente por reivindicar la "argentinidad" de una obra escrita principalmente en francés y conformar una especie de tradición "alternativa" que creara un espacio de lectura para sus propias obras poniéndolas no sólo bajo la luz de "lo nuevo", lo ignorado, lo anómalo sino, a su vez, como la cristalización de tendencias ya existentes. El sitio central otorgado en esa tradición "alternativa" a las literaturas de Manuel Puig y Copi determinó la irrupción del "camp" en la literatura argentina, que de esa forma permeó la obra de autores que no practican una literatura de temática homosexual sino una suerte de realismo no mimético o inverosímil, un "efecto de realismo". El travestí, la generación duplicada, la aparición de casualidades, coincidencias inverosímiles y contingencias sin motivo, los milagros, las sorpresas, la catástrofe, la guerra entre fracciones y la miniatura son motivos de la narrativa de Copi que aparecen en la obra de escritores como Alberto Laiseca, Washington Cucurto y, especialmente, César Aira. Estos escritores, que según Damián Tabarovsky escriben "bajo el mandato de la duda, de la indeterminación, del temor al acabamiento", son lo nuevo en la literatura argentina, pero su novedad tiene una genealogía que comienza con Copi. En un reportaje reciente, su antiguo amante y amigo Raúl Escari contó hace algún tiempo cómo, pocos días después de la muerte de Copi, él, Michel Cressole y Guy Hocquenghem fumaron, confundiéndolas con hasch, las cenizas de Copi, pero no era necesario enterarse de esto para saber que la literatura de Copi hace tiempo que está dando vueltas en el aire de la nueva literatura argentina.


Publicado en Quimera 296/7. Julio-Agosto de 2008.