junio 16, 2008

La literatura y la vida

Escrita con la finalidad de superar la represión y el encarcelamiento, la particular obra de la escritora rosarina Alicia Kozameh ha sido objeto el pasado 27 de mayo de una serie de conferencias en la Universidad Autónoma de Madrid que han contado con la presencia de la autora. Este tipo de reconocimiento por parte de la institución académica tiene lugar raramente en la vida de un escritor pero, siendo raro, no es extraño, ya que la obra de Kozameh viene gozando desde hace décadas de una atención muy especial por parte de la universidad europea, interesada por la forma en que al compromiso ético o político se suma en ella un afán experimentador. Las conferencias dedicadas a su obra han tenido lugar en el marco del II Congreso Internacional "Escritoras y compromiso. Literatura española e hispanoamericana de los siglos XX y XXI", celebrado en Madrid entre el 27 y el 30 de mayo pasados y organizado por la Universidad Autónoma de Madrid y el campus que la St. Louis University tiene en la capital española.

LA VIDA

Alicia Kozameh (Rosario, 1953) abandonó la casa de sus padres a los diecisiete años, estudió Filosofía y Letras y militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores hasta que el 24 de setiembre de 1975 fue detenida y llevada al "Sótano" de la Alcaidía de la Jefatura de Policía de Rosario. Allí permaneció durante meses y luego fue trasladada a la cárcel de Villa Devoto donde compartió pabellón con otras presas políticas hasta ser amnistiada, el 24 de diciembre de 1978. Kozameh permaneció primero en "libertad vigilada", luego se le permitió salir del país y en 1980 se exilió en California y México. Tras el final de la dictadura, regresó a Argentina junto con su hija Sara, de pocos meses.

La publicación de su primera novela, Pasos bajo el agua (1987), en la que reelabora desde el punto de vista literario su experiencia como presa política, llevó a que fuera secuestrada brevemente y amenazada de muerte, por lo que en 1988 regresó definitivamente a Los Angeles, donde aún vive. La autora ha publicado las novelas 259 saltos, uno inmortal (2001), Patas de avestruz (2003), Basse danse (2007) y Fragmento de Cantata (2007) y los relatos de Ofrenda de propia piel (2004), ha compilado también antologías de literatura de mujeres y de inmigrantes y es coautora de Nosotras, presas políticas el volumen colectivo de relatos y testimonios de ciento doce mujeres que fueron prisioneras políticas entre 1974 y 1983.
Su obra se caracteriza por un lenguaje monológico con una fuerte presencia del cuerpo y sus funciones y una estructura fragmentaria y experimental en la que a menudo se superponen espacios y tiempos. La represión de las instituciones, no sólo pero particularmente las estatales, el exilio y la autobiografía son sus grandes temas.

LA LITERATURA

Estos son también los temas que fueron discutidos por las tres críticas que se refirieron a su obra en el marco del congreso sobre escritoras y compromiso organizado por la Universidad Autónoma de Madrid.

María del Socorro Gutiérrez, de la Freie Universität de Berlín (Alemania), leyó una emotiva "carta de amor" ―como la llamó― a autora y obra en la que abordó la cuestión de la memoria en la novela Pasos bajo el agua.

Por su parte, la profesora Erna Pfeiffer, de la universidad Karl Franzen de Graz (Austria), se refirió a "La condición del exilio en la obra de Alicia Kozameh" recurriendo a una reflexión que partió de la lexicografía y la etimología de la palabra "exilio" para pensar el exilio como "un salto hacia atrás" en el que interviene la memoria, definió la obra de Kozameh como una obra que tiene "raíces en el aire" y destacó la particularidad de que esta ha tenido una recepción anticipada y más amplia en el ámbito germanoparlante que en el propio país de origen de su autora. El mérito de esto es de la propia Pfeiffer quien, luego de leer un capítulo de la novela Patas de avestruz en la revista Fin de Siglo, se decidió a traducirla; el resultado fue Straussenbeine (Viena, 1997), caso curioso en que la traducción de una obra precede ―en seis años en este caso― a su publicación en su propio idioma. Pfeiffer ―quien también ha traducido a autores como Carmen Boullosa, Luisa Valenzuela y Miguel de Unamuno― vertió también al alemán Pasos bajo el agua, con el título de Schritte unter Wasser (Viena, 1999), y ha escrito en muchas ocasiones acerca de la obra de Kozameh, entre otras, en Exiliadas, emigrantes, viajeras. Encuentros con diez escritoras latinoamericanas (1995).

Chiara Bolognese, de la Universidad de Poitiers (Francia), se refirió finalmente a los cuadernos que Kozameh llevó en la cárcel de Villa Devoto en los últimos meses de su reclusión y que consiguió sacar clandestinamente de la cárcel cuando fue liberada. Los cuadernos han sido recientemente digitalizados por el Centre de Recherches Latino-Américaines/Archivos de la Universidad de Poitiers y ofrecen la posibilidad única de acceder no sólo a la vida cotidiana de las presas políticas sino también a los primeros intentos literarios de su autora, ya que, según Bolognese, "en ellos se encuentra ya a la futura escritora". "No es una escritura política sino de la solidaridad, que se expresa en cartas a los familiares, poemas y reflexiones más o menos poéticas pero también sueños y dibujos" sostuvo Bolognese, quien recordó la circulación de literatura entre las presas, quienes escribían en papel de liar y luego se pasaban esos papeles sin ser vistas, escondiéndolos de manera que, en palabras de Bolognese, "transformaban sus cuerpos en bibliotecas".

Unas horas antes, la propia Alicia Kozameh había hecho un recorrido por su trayectoria vital y por su obra, cuya intención la presentadora de la Universidad Autónoma de Madrid, Carmen Valcárcel, definió como "recuperar la memoria de la generación asesinada". Kozameh recordó la escritura de poemas durante la infancia, el descubrimiento durante ella de las desigualdades sociales y la voluntad de repararlas y, particularmente, el proyecto de escribir, que no pudo llevar a cabo durante la militancia ―"porque me decían, con razón, que los chicos que se morían de hambre no podían esperar hasta que yo terminara mi poemita"― y tampoco durante los primeros años en la cárcel ―"por la tensión"― pero que inició finalmente con los dos cuadernos de Villa Devoto. Para la autora, lo sucedido durante esos años "está ahí y se lo vive, no queda al costado de la vida". Enfrentada a la pregunta de "la literatura o la vida", que fue el gran problema de los intelectuales de las décadas de 1960 y 1970, Kozameh se decidió, en difíciles circunstancias, por las dos. Sus libros son el resultado de esa suma de experiencia y ficción, memoria y compromiso, que consistió en, al elegir, optar por las dos cosas.


Publicado en Señales, suplemento de cultura de La Capital de Rosario (Argentina). 15 de junio de 2008.