febrero 22, 2010

Lo terriblemente incorrecto

"Si fueras otra mujer, ahora mismo estaría caliente" le suelta Jack (Alec Baldwin) a Liz (Tina Fey) en uno de los escasos momentos de intimidad entre los dos personajes. Es probable, sin embargo, que la cínica declaración de Jack no sea compartida por los espectadores de la serie: ligeramente estrábica, delgada y no particularmente agraciada, Tina Fey (Upper Darby, Pennsylvania, 1970) es una de las actrices más seductoras de la televisión actual. Famosa por su extraordinaria personificación de la candidata republicana a la vicepresidencia de los Estados Unidos, Sarah Palin ―la Palin de Fey era tan estúpida e ignorante como la original pero al menos hacía reír―, Fey es en realidad una veterana surgida de Saturday Night Live, la gran factoría norteamericana de cómicos, de la que llegó a ser jefa de guionistas. Fey se inspiró en esa experiencia para concebir una comedia de situaciones que la tuviese como protagonista y que narrase las difíciles relaciones profesionales y humanas de un grupo de guionistas, actores y empleados de un gran canal de televisión.

30 Rock ―abreviatura de la dirección en Nueva York de la cadena NBC, que emite la serie desde el 11 de octubre de 2006― propone pues una mirada ácida al detrás de la escena de un programa muy similar a Saturday Night Live, el imaginario "The Girlie Show". Sus protagonistas son Tracy Jordan (Tracy Morgan), un cómico negro sospechosamente parecido a Eddie Murphy, y Jenna Maroney (Jane Krakowski), la rubia que, obsesionada con darle un impulso a su carrera, sólo consigue humillarse en público una y otra vez. Morgan tiene una conciencia racial que, sospechosamente, sólo emerge en los momentos en que se mete en problemas. "¡Los tíos blancos quieren vernos fracasar!" le dice a Liz en su primer encuentro. "¿Qué tíos blancos?" pregunta ella. "Todos. Jack Donaghy, General Electric, George Bush, Karl Robe. La acción afirmativa ha sido creada para mantener a mujeres y minorías compitiendo las unas con las otras. ¡Para distraernos mientras los tíos blancos inyectan SIDA en nuestros nuggets de pollo!". En épocas de corrección política, 30 Rock es el unico programa de la grilla que se atreve a presentar un personaje negro francamente estúpido, afectado por problemas mentales y rodeado siempre de una guardaespaldas que son tanto la demostración de que Jordan es una estrella como la parodia del éxito visto con ojos afroamericanos.

A Morgan y a Maroney se le suman los guionistas del programa, la propia Liz Lemon, Cerie Xerox (Katrina Bowden), la sensual secretaria de Liz ―"¿Podrías traerme un café, Cerie?" le pregunta; "No, gracias" es su respuesta―, Pete Hornberger (Scott Adsit), el director calvo y acomplejado que tiene miedo de uno de sus hijos, Jonathan (Maulik Pancholy) el obsecuente y controlador asistente personal de Jack, Kenneth Parcell (Jack McBrayer), el chico de los mandados que ama la televisión ―impagable en el corto "An Evening with Kenneth Shorts" que acompaña la edición en DVD de la primera temporada― y el Dr. Leo Spaceman (Chris Parnell), el médico excéntrico de cuyas pastillas depende el humor de más de uno de los miembros del staff.

Pero el gran personaje de la serie es Jack Donaghy, el ejecutivo republicano manipulador, maniático y sabelotodo que, tras ser promovido por sus superiores por haber inventado un horno microondas, se convierte en jefe de Liz y, consiguientemente, en su más feroz adversario y en el proveedor de las mejores réplicas del programa

En ese sentido, ya el piloto de 30 Rock daba pistas de que su relación iba a ser cualquier cosa menos idílica: "Te tengo. Nueva York, feminista de la tercera generación, universitaria, soltera y fingiendo estar feliz con ello. Agenda completa, poco sexo. Compras todas las revistas que dicen 'la imagen de un cuerpo sano' en la portada. Y... cada dos años retomas el tejido por... una semana", la describe Jack en su primer encuentro. "¿También vas a adivinar mi peso?" le pregunta ella. "Es mejor que no lo haga" responde él. La relación entre ambos no siempre es conflictiva, pero de ella provienen los mejores momentos de la serie. "Me gustas. Tienes la audacia de una mujer mucho más joven" le suelta Jack sin mover un sólo músculo. Su seguridad en sí mismo, su frialdad y su talento para la manipulación lo convierten en el epítome de todo jefe, de allí la atracción del personaje sobre los espectadores, que ven reproducidas en Jack las virtudes y los defectos de sus superiores, desesperados por proyectar una imagen de precisión y de control en la época de los grandes grupos empresariales y las fusiones. "Así que tu trabajo es coger cosas que funcionan y arreglarlas" le dice Liz, y su frase es toda una descripción del estado actual de la economía, en la que cientos de individuos grises simulan el éxito y la prosperidad mientras su empresa se va por el fregadero.

30 Rock hace un uso extensivo y de a ratos excesivo de la aparición de estrellas invitadas. Whoopi Goldberg, Isabella Rossellini, Paul Reubens, Jennifer Aniston, Conan O’Brien, Steve Martin, Jerry Seinfeld, Salma Hayek, Al Gore y otros han pasado por la pantalla, y uno de los grandes momentos de la serie es la grabación de la canción "Kidney Now!", una especie de "We Are The World" destinado a fomentar la donación de órganos con la participación de Norah Jones, Steve Earle, los Beastie Boys, Mary J. Blige, Elvis Costello, Sheryl Crow, Cyndi Lauper y otros.

Al igual que Seinfeld, con el que comparte inteligencia y quizás público, 30 Rock se las arregla para ser terriblemente misántropo e incorrecto y, al mismo tiempo, sobrevivir en un medio que deplora ambas posturas. En julio de este año, 30 Rock optó a veintidós premios Emmy, la mayor cantidad de nominaciones que una comedia haya recibido nunca, superando el record anterior de diecisiete nominaciones que también detentaba la serie, y recibió su tercer premio consecutivo como la mejor comedia del año, mejor actor y mejor actriz de comedia. Quienes no la hayan descubierto antes pueden aprovechar la aclamación crítica para descubrir a Tina Fey, la demostración evidente de la belleza de la inteligencia, y a un programa que, en palabras de Robert Abele de LA Weekly "es un símbolo raramente apropiado e hilarante de nuestros tiempos".


Publicado en ABCD las Artes y las Letras. Madrid, febrero de 2010.