abril 28, 2010

Un prólogo: "En la raíz del árbol de la literatura"

"Así pues, como quiera que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay más enfadoso que los rodeos y perífrasis, seré breve", hizo decir William Shakespeare a Polonio, uno de los personajes más amigos de las digresiones en Hamlet (1602). El entusiasmo de Polonio por la brevedad es el mismo de muchos escritores que requieren largas páginas para trazar una idea, describir un paisaje o dar cuenta de un asunto. Ninguno de esos escritores aparece en este libro, que reúne una serie de relatos breves para los que la crítica recurre a diversos nombres: hiperbreves, brevísimos, microrrelatos y otros. Esta multiplicidad de nombres da cuenta de la relativa novedad del fenómeno y del carácter reacio a las definiciones de este tipo de relatos, cuyas vecindades con los aforismos, los chistes, los juegos de palabras, los refranes y otras formas de la literatura breve hacen difícil de clasificar. Quienes no practicamos el género vemos esta resistencia a la definición como uno de sus principales méritos; el otro, por supuesto, es su brevedad, en la que en ocasiones hay inteligencia y otras veces ingenio, su pariente menor, pero casi siempre hay belleza, sensibilidad y la vida que tantas veces queda fuera de las páginas de los periódicos y de las grandes novelas. El estadounidense Henry David Thoreau escribió que "hay muchos que se van por las ramas por uno que va directamente a la raíz". Este libro reúne los relatos de unos escritores que están en la raíz del árbol de la literatura, esa raíz de la que el árbol extrae su alimento.


Prólogo a la edición del IV Concurso literario de hiperbreves Movistar (Madrid: Bubok, 2010).