enero 22, 2010

"LOS DEMONIOS": 31 NOTAS PARA UN ENSAYO


La publicación de una auténtica obra maestra puede ser celebrada de muchas formas, pero la celebración que más casa con su naturaleza es la de ser leída. Las mil setecientas páginas de la novela de Heimito von Doderer Los demonios, publicada ahora por primera vez en español por Acantilado, pueden ser obstáculo para ello, sin embargo. Patricio Pron ha reunido las notas que tomó durante su lectura con la finalidad de ayudar a lectores perezosos o indecisos a celebrar el rescate de una de las mejores novelas del siglo XX, un siglo pródigo en ellas.



NOTA 1, LA FICHA: Heimito von Doderer. Los demonios. Según la crónica del jefe de sección Geyrenhoff. Trad. Roberto Bravo de la Varga. Pres. Martin Mosenbach. Barcelona: Acantilado, 2009.

NOTA 2, LA VIDA: Franz Carl Heimito Ritter von Doderer nació el 5 de setiembre de 1896 en Hadersdorf, en las afueras de Viena, en el seno de una de las familias más ricas del Imperio Austrohúngaro. Fue un estudiante mediocre y, más tarde, un oficial poco heroico: en abril de 1915 se incorporó como voluntario a un regimiento de caballería en el que solían revistar jóvenes aristócratas pero tras recibir la instrucción militar fue destinado a la Galicia Oriental y después a la Bucovina como oficial de infantería; apenas medio año después fue hecho prisionero por el ejército bolchevique e internado en un campo de prisioneros en Siberia. En abril de 1918, y en el marco del acuerdo de paz de Brest-Litowsk, el escritor y el resto de los prisioneros fueron liberados y comenzaron el viaje de regreso a Austria en tren, pero, a consecuencia de la guerra civil rusa, sólo pudieron llegar hasta Samara. Allí decidieron volver a Siberia, donde fueron alojados en un campo en las afueras de la actual Nowosibirsk y más tarde, ante el avance del Ejército Rojo, en Krasnojarsk. Von Doderer sólo pudo regresar a Austria dos años después de terminada la guerra, en 1920, cuando la situación económica de su familia se había resentido ya gravemente. En Siberia no perdió el tiempo, sin embargo: allí escribió sus primeros textos, publicados póstumamente con el título de Die sibirische Klarheit [La claridad siberiana]. En Viena, el escritor comenzó a publicar artículos y novelas por entregas en la prensa local al tiempo que estudiaba psicología e historia, una disciplina en la que se especializó en la Baja Edad Media y en la historia de la ciudad de Viena, dos temas centrales en Los demonios. En 1923 publicó su primer libro, un volumen de poemas, y al año siguiente una novela; ninguno de los dos interesó al público, pero, en 1929, el escritor comenzó la redacción de una novela que tituló provisoriamente “Dicke Damen” [Señoras gordas] y que, tras veinticinco años de trabajo, acabaría convirtiéndose en uno de sus libros más importantes, Los demonios. En 1938 publicó su novela Ein Mord der jeder begeht [Un crimen que todos cometen] y dos años después fue llamado a filas y destinado a la fuerza aérea, para la que llevó a cabo tareas de oficina principalmente en Breslau, varias localidades francesas, Kursk, Viena y Oslo. En 1948 tenía acabada su primera gran obra, Die Strudlhofstiege oder Melzer und die Tiefe der Jahre [Las escaleras de Strudlhof o Melzer y las profundidades de los años], pero ningún editor interesado: a sus cincuenta y dos años de edad, von Doderer seguía siendo un desconocido, una situación que cambió lentamente con la publicación de esa novela en 1951 y, especialmente, con la de Los demonios en 1956, Die Merowinger oder die totale Familie [Los merovingios o la familia total] en 1962 y Die Waserfälle von Slunj [Las cataratas de Slunj] al año siguiente. Tras tres matrimonios heterodoxos en los que no compartió el hogar conyugal, una larga relación con una escritora trece años menor que él y dos guerras mundiales a sus espaldas, el escritor murió el 23 de diciembre de 1966 en Viena.

NOTA 3, EL NOMBRE: Fue producto de un viaje a España durante el cual la madre se enamoró del nombre "Jaime", cuya grafía germanizó horriblemente (observar en su descargo que esto no es lo peor que una madre puede hacerle a un hijo, aunque lo parezca).

NOTA 4, VIDA DEL ESCRITOR COMO NAZI: En 1933, mientras trabajaba en Los demonios, von Doderer se afilió al Partido Nacionalsocialista, una decisión influida por el hecho de que una hermana y varios amigos suyo lo habían hecho previamente. En agosto de 1936 se radicó en Dachau, cuyo campo de concentración parece haberle pasado desapercibido. Allí, von Doderer renovó su carnet partidario y solicitó el ingreso en la Reichsschrifttumskammer, la Cámara de Escritores del Reich, pero, a la vez, comenzó a distanciarse del nacionalsocialismo en un proceso que culminó con su conversión al catolicismo cuator años después; pese a ello, el escritor nunca abandonó oficialmente el Partido, y sólo hacia 1945, después de la derrota alemana en la guerra, admitió públicamente su "error". A partir de ese momento se esforzó por no ser implicado en los juicios de desnazificación de la sociedad austríaca que se celebraban en aquel momento, lo que no consiguió definitivamente hasta 1947: su afiliación al nacionalsocialismo parece ahora más el gesto de un oportunista desesperado por publicar que el producto de una adhesión efectiva a ideas políticas o estéticas, lo que naturalmente lo justifica pero no lo disculpa.

NOTA 5, LOS DEMONIOS, ARGUMENTO: Las conversaciones, las borracheras, las fiestas, las peleas y las excursiones de un grupo de jóvenes que coinciden en el barrio vienés de Döbling entre los meses de marzo y julio de 1927; de esa época proviene el diario que escribe el antiguo jefe de sección Georg von Geyrenhoff, quien años después completa sus notas con los apuntes y relatos de sus amigos, todos miembros de ese círculo: el "maestre de caballería" Eulenfeld, el historiador René von Stangeler y su novia, Grete Siebenschein, el vitalista Imre von Gyurkicz y el escritor Kajetan von Schlaggenberg y su media hermana, a la que todos llaman Renacuajo.

NOTA 6, AUTOBIOGRÁFICAS: Uno podría coger la vida de su autor y distribuirla entre estos personajes para probar que el libro es tanto un extraordinario retrato de una época como un tapiz bordado con los hilos de una vida azarosa; de esa forma, René von Stangeler sería el von Doderer del período en que estudió Historia, Kajetan von Schlagenberg sería el que comienza a abrirse paso como escritor mediante la publicación de folletines en la prensa, el empresario Jan Herzka sería el aficionado a las prácticas sadomasoquistas (pese a haber tenido sus primeras experiencias sexuales con un tutor contratado por su familia, von Doderer también frecuentó los prostíbulos vieneses, donde se inició en las mujeres y en el sadomasoquismo, que aparecería una y otra vez en su obra con diferentes disfraces), el príncipe Alfons Croix sería el von Doderer aristócrata de los años previos a la Primera Guerra, Leonhard Kakabsa, aquel que von Doderer hubiera deseado ser, y el jefe de sección Geyrenhoff, el von Doderer otoñal que observa el pasado desapasionadamente. Sin embargo, el elemento autobiográfico debe ser considerado en el marco del rechazo radical del autor a toda lectura en esa clave: para von Doderer, "lo directamente autobiográfico en la novela es miserable; es la manera en que los necios egocéntricos pretenden inflarse hasta convertirse en artistas".

NOTA 7, PERSONAJES, LISTA: A los mencionados se les suman otros cien personajes casi, de cuyo retrato se extrae una visión total de la sociedad vienesa: un pensionado, veteranos de guerra, un niño asesinado, viudas, un escritor, una violinista frustrada, un biólogo estadounidense radicado en la ciudad, doncellas, un obrero que consigue convertirse en filólogo aficionado y bibliotecario, un príncipe, una baronesa, un consejero de la Cámara, un dibujante de prensa, la dueña de un café de malvivientes, tres prostitutas, un ladrón y asesino, una librera, un policía e historiador aficionado, el director de un banco, dos estudiantes, un abogado, una mujer a la que se le ha amputado una pierna, obreros, un notario, un diplomático húngaro, un consejero áulico, dos apostadores griegos, un redactor de prensa, un historiador, un conde, etcétera.

NOTA 8, PERSONAJES, CAMBIOS: Todos experimentan cambios drásticos, del caos al orden y viceversa, señalados siempre por acontecimientos que apenas sobresalen en la superficie de las cosas pero se manifiestan como parte de destinos inexorables; así, el propio narrador siente que recupera su "vida al cabo de muchos años" cuando la noticia de que el consejero de la Cámara Levielle pretende despojar a Renacuajo de su herencia lo lleva a dejar de ser cronista para convertirse en protagonista de su propia vida.

NOTA 9, DEL RECLAMS LEXIKON DER DEUTSCHSPRACHIGEN AUTOREN [DICCIONARIO RECLAM DE LOS AUTORES GERMANOPARLANTES] DE VOLKER MEID (2001): "[...] estructuras novelísticas complejas, ricas en historias y personajes, con una presentación del tiempo complicada que excluye una narración lineal. En ellas, las diferentes líneas argumentales avanzan hacia un acontecimiento crucial, un momento decisivo en el que los destinos de los participantes se revelan o se completa su ‘transformación en seres humanos’ [Menschenwerdung]".

NOTA 10, VÍNCULOS ENTRE PERSONAJES: Leonhard Kakabsa, el obrero, es hermano de Ludmilla, la doncella de la señora Friederike Ruthmayr, viuda del padre biológico de Renacuajo, hermana de Kajetan, y futura esposa del jefe de sección von Geyrenhoff, relacionada a su vez con el consejero de la Cámara Levielle, quien, por su parte, es el patrono en la prensa de Kajetan y el responsable de las penurias económicas de su hermana, etcétera. Von Doderer recurre a la ausencia aparente de hilación como elemento articulador de su narrativa, puesto que, como afirma: "no habría más que tirar de un hilo cualquiera del tejido de la vida para que éste la recorriera por completo". Las vidas de sus personajes se cruzan, se reúnen brevemente y se apartan sosteniendo en los hechos la idea de que "es imposible precisar exactamente y con carácter general el punto donde acaba el entorno inmediato de una persona [...] y comienza el de su época", pero todas confluyen en los acontecimientos del 15 de julio de 1927.

NOTA 11, EL INCENDIO: Ese día, una multitud enardecida prendió fuego al Palacio de Justicia vienés tras conocer que tres miembros de una organización de extrema derecha que habían asesinado a un niño en un enfrentamiento con socialdemócratas habían sido liberados. En la revuelta murieron ochenta y nueve manifestantes y cinco policías y más de mil personas resultaron heridas, pero el saldo más notable de los disturbios de ese día fue la manifestación de que acababa una época y comenzaba otra cuya característica más saliente iba a ser la radicalización de las opiniones políticas, en una espiral de violencia que desembocaría en la anexión de Austria al Reich alemán en 1938. La literatura carece de importancia frente a la muerte de un niño, pero la muerte de un niño no necesariamente carece de importancia para la literatura. Alrededor de esa muerte absurda, y de los hechos trágicos que desencadenó, von Doderer escribió Los demonios.

NOTA 12, LA VERDADERA PROTAGONISTA: La sociedad vienesa y la época que la hizo posible, en cuyo seno latía "aquello que carecía aún de forma, y que permaneció vuelto sobre sí mismo mientras los hechos seguían su curso" hasta que "se hizo digno de un nombre, de uno verdaderamente terrible: salió a la luz, chorreando sangre, ante el ojo que, con tanto como había pasado, casi estaba ciego".

NOTA 13, VON DODERER SOBRE EL FINAL DE SU ÉPOCA: "[EL INCENDIO] fue el tiro de gracia que acabó con la libertad en Austria, una libertad que se mantuvo en pie artificialmente y no tardó mucho en caer. A las 'masas', como se las suele llamar, les gusta apretarse sobre las ramas de la libertad que se elevan hacia el azul del firmamento, pero antes deben serrarlas, no saben hacer otra cosa, y entonces la copa se desmorona".

NOTA 14, MAGRIS, CLAUDIO: El autor de El Danubio reprochó en una ocasión a von Doderer la ausencia de lo demoníaco en su obra, pero el mal se encuentra presente en ella al menos en dos ocasiones: en el PROCESO POR BRUJERÍA en el castillo de Neudegg sobre el que escribe Ruodlieb von der Vläntsch en 1517, en un manuscrito encontrado y editado por René von Stangeler en el castillo, y en las circunstancias que suponen el FINAL de una época. Lo demoníaco aquí es "aquello que carecía aún de forma" pero ya estaba presente en la sociedad sobre la que von Doderer escribe. En la página 1266 de esta novela lo llama "una segunda realidad, que se levanta al lado de la primera" y cuya sustancia son los "programas políticos" y la "sexualidad degenerada". En esa "segunda realidad" dominada por lo ideológico, von Doderer intuyó el abismo terrible en el que toda Europa iba a precipitarse en pocos años: "los pobres muertos del año 1927 [...] fueron los primeros en entrar en un bosque enorme que hoy ya no podemos ver por la altura de sus árboles", escribió.

NOTA 15, OBSERVACIONES SOBRE EL NARRADOR: El control sobre la narrativa es absoluto, reflejado en intrusiones autoriales ("En este punto, el autor se levanta un momento para testimoniar su respeto hacia su personaje"), comentarios metadiegéticos ("Llevo mucho tiempo sin tomar la palabra, pero ahora voy a permitirme llamar la atención del lector sobre mí"), pausas reflexivas ("Si René Stangeler hubiera logrado pensar por su cuenta todo lo que el lector y el autor acaban de pensar juntos, las cosas le habrían resultado más fáciles"), interpelaciones al lector implícito ("El lector comprenderá, sin duda, que en este punto tuviera que sonar el teléfono"), anticipaciones prolépticas ("[...] como veremos más adelante") e incluso la censura de los textos de otros, en especial, del fragmento escrito por Kajetan y dedicado a las SEÑORAS GORDAS.

NOTA 16, POLIFONÍA: Este pasaje (al que se deben sumar la transcripción y edición crítica del manuscrito de Ruodlieb von der Vläntsch y el diario nocturno de la señora Anna Kapsreiter, un ejemplo extraordinario de cómo una voz delirante y profética debe sonar en literatura) es sólo uno de los ejemplos de la polifonía del texto, que abunda en formas dialectales, giros particulares e incluso expresiones en checo y magiar. Von Doderer no parece haber ignorado el poder modelador de la ciudad sobre la novela moderna, a la que a lo largo del siglo XX transformó con sus inconsistencias, su velocidad y su diversidad radical.

NOTA 17, PERSONAJES, CARACTERIZACIÓN: Es esto von Doderer es un maestro de la brevedad, puesto que a menudo la liquida con una frase breve. Así, sobre una mujer: "era como un corazón grande y rollizo que se paseara sobre dos piernecitas muy pequeñas"; sobre otra, "mostraba el aspecto de un queso Edam en proceso de descomposición". En Los demonios, los camareros tienen rostros con "el aspecto de unas manos vacías", dos personajes agitan los brazos al caminar "como si fueran salchichas", una persona parece "un montón de heno con un palo largo en el centro, donde los niños hubieran pinchado una manzana verde", en el rostro de un personaje "los anillos oscuros que tenía bajo los ojos eran como profundos charcos en los que nadaba su mirada" y los aspirantes del mundo del periodismo son "larvas" de un periódico cuyas rotativas subterráneas producen "un sonido semejante al de una piedra de moler".

NOTA 18, AFORISMOS: De a ratos, la precisión de su prosa es la de un aforista. Algunos ejemplos: "la estupidez es de hierro y ni siquiera la fuerza de la necesidad puede romperla", "los torpes tienden su mano hacia el fruto sin dejar que madure, porque o bien es comestible o bien no es nada", "el perjuicio que un amigo nos causa es casi tan grande como el beneficio que obtenemos de un enemigo", "una colección de libros no es tan distinta de una reunión social con numerosos invitados que guardan silencio y nos dan la espalda" o "los burgueses y pequeñoburgueses faltos de talento de ambos sexos son aún más inescrutables y misteriosos que el genio más sublime".

NOTA 19, FRASES: A todo esto, el escritor suma un talento fuera de lo común para el hallazgo de frases sorprendentes y símiles excéntricos pero pregnantes: una mujer es bella "como una llama que se ha liberado por completo de la mecha: pura incandescencia sin humo"; las personas mayores "siempre sacan a pasear su propia muerte como si fuera un perrito que llevan de la correa"; las fachadas de las casas parecen "productos de pastelería que se hubiesen degradado"; alguien se sienta en una bañera "como si se sentara sobre el doble fondo de su vida interior"; otro contempla algo y lo ve "pequeño y remoto, como si lo contemplase a través de unos gemelos para la ópera a los que les hubiera dado la vuelta"; los miembros de una pareja se apartan "uno de otro como dos pasajeros sentados en trenes distintos, que se deslizan en sentido opuesto"; el paisaje guarda "un silencio distinguido, exactamente igual que todos los paisajes"; un barrio es "como un pequeño bocado, unas migajas que están a punto de desaparecer en una gigantesca garganta"; la conscupiscencia es como "un árbol de hierro que hundía sus ardientes raíces en el suelo, entre las rocas" y el puente de la calle Wallensteinstrasse es "el puente de los suicidas que han seguido su vida".

NOTA 20, HUMOR: Un personaje le pregunta a su madre por la consistencia que debe tener un pastel de requesón y esta le dice que debe ser la de unos pechos, aunque no los suyos, y aparece aquí un viejo verde "la mecha de [cuya] lamparita seguía levantándose de vez en cuando, aunque ya no hubiera aceite con que alimentar la llama". Otro: "Si uno separa al campesino de su tierra, sus humores se vuelven agrios. De aquí puede surgir cualquier patología, desde la tuberculosis hasta la poesía regionalista".

NOTA 21, SEÑORAS GORDAS: Título de trabajo de Los demonios y del manuscrito en el que trabaja Kajetan, quien queda fascinado con este tipo de mujeres. "Lo envidio por su ceguera", le dice el narrador al tiempo que le acusa de ver "una Afrodita en cada mujer que pese más de setenta y cinco kilos y pase de los cincuenta años". Schlaggenberg las convierte en objeto de ejercicio amatorio y de una taxonomía delirante en la que intervienen las variables de peso, contorno de pecho y de caderas, edad y carácter. Un ejemplo: "Se descarta inmediatamente a simple vista. Granadero con voz grave, cavernosa, y acento eslavo. La carta ya me hizo sospechar. Firmaba como: 'Un alma que no se ve todos los días'. ¡Estoy de acuerdo!".

NOTA 22, DIARIOS: El extraordinario virtuosismo técnico del autor y su gran poder de observación son el producto de la escritura periódica entre 1940 y 1950 de unos diarios publicados en 1964 con el título de Tangenten [Tangentes] en los que basaría todas sus obras, incluyendo Los demonios.

NOTA 23, PROCESO POR BRUJERÍA: El proceso contra las brujas de Neudegg que René von Stangeler encuentra en un manuscrito en el castillo del mismo nombre funciona como comentario, especular y miniaturizado, de toda la obra. Von Doderer hace decir a uno de sus personajes que "los procesos contra brujas [...] son un signo de la quiebra y la decadencia" del mundo medieval que extrae su sentido de la incertidumbre producida por el FINAL de una época, que es el tema subterráneo de Los demonios.

NOTA 24, LO SUBTERRÁNEO: Lo demoníaco siempre es aquí subterráneo, como el descubrimiento de una bestia marina en las canalizaciones de una ciudad costera brasileña sobre el que leen algunos personajes, presencia uno de ellos y tortura a otra por las noches.

NOTA 25, LA HISTORIA: En Los demonios, von Doderer se pregunta cómo narrar la Historia tras el final de la Segunda Guerra Mundial, y se responde que, ante los hechos que sucedieron, ésta debe ser contada de nuevo, atendiendo a los acontecimientos anteriores que, como EL INCENDIO del Palacio de Justicia, los anticiparon y provocaron. "Los hechos, con su colosal envergadura, no son nada; en cambio, nuestra forma de entenderlos lo es todo; por eso cada época ha de escribir de nuevo la historia y al hacerlo habrá de despertar e inspirar vida a los hechos muertos del pasado", escribe. Para von Doderer la Historia es un relato o un tipo particular de METÁFORA cuya pérdida supone la de la libertad.

NOTA 26, METÁFORA: "La pérdida de una metáfora es una pérdida para la libertad humana, que se apoya en el hecho de que las ficciones y las metáforas son más fuertes que la crudeza desnuda del mundo y, de esta manera, cubren nuestras heridas. Toda metáfora que se viene abajo es como una enseña pisoteada en el polvo de esa libertad".

NOTA 27, OTRA VERSIÓN DEL MAL: "El mismo sentimiento que experimenta cualquier proletario frente al pequeñoburgués que siente amenazada su existencia, un miedo que se cuelga de su delgado cuello como si estuviera sujeto con unas pinzas para la ropa y le invita a conservar su forma de ser como si en lugar de un botecito de vinagre fuera un tonel de malvasía".

NOTA 28, VON DODERER SOBRE LA PRIMERA GUERRA: "Conforme fueron pasando los años, nos hundimos en la más oscura miseria y ocurrieron cosas terribles, espantosas. Algo así no puede volver a suceder nunca más, bajo ninguna circunstancia. [...] a uno le gusta recordar el antiguo esplendor y el coraje, pero eso fue precisamente lo primero que la guerra moderna destruyó. Ahora parece algo arcaico, del año del diluvio".

NOTA 29, ÓRBITAS: Von Doderer está en la órbita de escritores como Lev Tolstoi, James Joyce, Marcel Proust, Andrei Bely, Alfred Döblin, John Dos Passos, Luis-Ferdinand Céline o el también austríaco Robert Musil, con el que ha sido comparado en ocasiones. Al igual que libros como Guerra y paz, Ulises, En busca del tiempo perdido, Leningrado, Berlín Alexanderplatz, Manhattan Transfer, Viaje al final de la noche y El hombre sin atributos, Los demonios se ocupa de toda una época y construye un mundo narrativo que, como tal, se resiste a ser evaluado en términos de calidad, de la misma forma en que no pueden evaluarse con esos criterios un atardecer o el llanto. La sola contemplación de la complejidad del mundo narrado por von Doderer lo sustrae de cualquier juicio estético, y, sin embargo, debe decirse que Los demonios es un libro de una calidad tan extraordinaria que su inclusión en la lista antes mencionada no la desmerece.

NOTA 30, INSTRUCCIONES DODERIANAS PARA JÓVENES ESCRITORES, ENÉSIMA VERSIÓN DEL MAL: "Se escoge cualquier fruslería y se la arregla convenientemente, para que tenga éxito entre el público, y lo tendrá, no cabe la menor duda; da igual que sean los masones, los jesuitas, la escandalosa historia sexual de una gran dama o las memorias de la bella Helena".

NOTA 31, MARTIN MOSENBACH SOBRE VON DODERER: "[...] cuando pasen unos años y tengamos el privilegio de contemplar nuestro siglo en su conjunto, habrá algunos escritores que impedirán que sólo sintamos asco y repugnancia al volver la vista atrás". Heimito von Doderer será uno de ellos.

 
Publicado en Quimera 314. Barcelona, enero de 2010.

enero 14, 2010

"El estatuto particular" en Letras Libres


El relato, adelanto de El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Literatura Mondadori, 2010), aquí.


Publicado en Letras Libres 100 (Madrid), enero de 2010.