"El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia se inscribe en la tensión genérica que propone buena parte de la narrativa contemporánea: un campo de acción heterogéneo delimitado por unos márgenes siempre provisionales. Desde las piruetas metaliterarias y los juegos de autoficción de Vila-Matas y Bolaño, pasando por la tesis del relato real de Javier Cercas, el solapamiento de la propia experiencia debajo de una imperceptible mascarada ficcional de Javier Marías o la noción de escritura trasversal que maneja Rafael Argullol; hasta llegar a la manipulación nomencladora de Tao Lin, por citar apenas algunos ejemplos. Una tendencia que, a pesar de sus contradicciones, gravita en torno a cierta preocupación común: consolidar una amalgama literaria en la que confluyan, esencialmente, la experiencia biográfica variablemente disimulada —o, incluso, simulada— y el cuestionamiento de la vigencia canónica de la realidad y la ficción como ámbitos discursivos antitéticos."
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Publicada en Revista Mamajuana. Mayo 10 de 2011.