noviembre 22, 2012

"Los privilegios de la extranjería. 'El comienzo de la primavera' de Patricio Pron": Un artículo de Marcos Seifert

Introducción
La brecha de paralaje, término que proviene del campo de la astronomía, pero también conocido en fotografía, consiste en el desplazamiento aparente de un objeto dependiendo del punto de vista del espectador. Slavoj Žižek (2011) toma esta noción y la aplica a las grandes oposiciones binarias como: sujeto vs. objeto, materialismo vs. idealismo, economía vs. política. El filósofo esloveno afirma que la paralaje es productiva siempre y cuando se acepte que la confrontación entre polos irreconciliables no puede someterse a una síntesis que opaque o intente disolver la tensión y el conflicto. Este trabajo crítico propone que el concepto de paralaje rige la propuesta de la novela El comienzo de la primavera de Patricio Pron (2009). Escritor, nacido en Rosario, que desde el año 2002 ya no reside en el país. Lo desplazado en el caso de su novela es la historia cultural de Alemania, en particular, los acontecimientos ligados al desarrollo y consolidación en el poder del nacionalsocialismo, y el punto de vista del espectador es el del extranjero. La hipótesis en juego aquí postula que la posición de extranjería encarnada por el personaje de Martínez (profesor argentino de filosofía que viaja a Alemania con la decisión de efectuar una traducción de un libro de un filósofo alemán llamado Hollenbach) se construye, mediante una serie de procedimientos y argumentaciones legitimadoras, como un lugar de enunciación privilegiado que permite decir aquello que desde otros puntos de vista no se puede. El objetivo, entonces, es dar cuenta de cómo esta perspectiva de extranjería, propuesta hacia el final de la novela como desinteresada, es una ubicación estratégica y legitimada deliberadamente de diversas formas en el texto. Si la novela, al igual que la brecha de paralaje, deja en claro que la verdad depende de la distorsión de la perspectiva, al hacerlo coloca a la del extranjero en una posición destacada.

La traducción como apropiación
El contrapunto entre diferentes tiempos y lugares con el que se abre el primer capítulo es una constante estructural de la novela que ya desde su inicio propone un ida y vuelta entre perspectivas que convergen y divergen en distintos aspectos dando lugar a la formación de paralelismos y simetrías. A lo largo del texto, la investigación detectivesca que emprende Martínez en busca del filósofo Hollenbach anudará muchos hilos que se tienden y yuxtaponen en la conformación de cada capítulo. El joven profesor de filosofía entabla un intercambio epistolar con el filósofo Hollenbach (personaje ficcional a medio camino entre Heidegger y Wittgenstein) con el fin de pedirle autorización para la traducción al español de uno de sus libros. Ante su reticencia, Martínez decide emprender un viaje hacia Alemania para entrevistarse con él.

Se explicita la condición de la traducción en tanto problema de interpretación y apropiación. Si bien se pone en primer plano la búsqueda del autor, lo cual constituye la persecución de la fidelidad al depositario del sentido original, también está presente en las intenciones de Martínez la conciencia de la apropiación del texto ajeno:

El libro era un pequeño milagro, un objeto fascinante pero incomprensible. Al acabar el primer párrafo tuvo que claro que sólo podría entenderlo traduciéndolo, apropiándose mediante la traducción de las palabras de Hollenbach y dándolas al idioma en el que él describía el mundo (32).

La traducción es, entonces, entendida como un pasaje que “ilumina” el sentido del texto y lo vuelve comprensible. Este planteo se aproxima a la concepción derrideana en la que la existencia, significación e identidad del texto a traducir dependen por completo de la labor de traducción (1985). Se pone en evidencia que el sentido del texto traducido va más allá de su autor primero: la comprensión (la interpretación y traducción) no es simplemente reproductiva, sino también productiva (Gadamer, 2001: 136).

La propuesta de este trabajo de reapropiación se produce, además, en el contexto de un diálogo epistolar, es decir, ante otro problema de propiedad. La apropiación del discurso del otro en la carta se suma a la de ésta misma por aquellos a quienes no está dirigida. La carta es un significante que suscita robo y desvío. Esto es significativo, además, ya que el motor de la investigación detectivesca que tiene lugar en Alemania es el hallazgo de cartas.

La investigación y la traducción son en la novela las operaciones mediante las cuales la perspectiva extranjera propone llegar a un sentido que estaba oculto o vedado en el contexto alemán de origen.

Los debates de la cultura alemana de posguerra
Una vez llegado a Alemania, Martínez emprende su búsqueda de Hollenbach e inmediatamente se ve envuelto en un juego de pistas falsas y engaños ante el cual el filósofo se recorta como una presencia-ausencia inquietante y huidiza. Finalmente la pesquisa que correspondía a una labor de índole intelectual termina por ser una inmersión en la trama de complicidades y connivencias de los filósofos alemanes antes y durante el nazismo. El comienzo de la primavera, sostenida en una acumulación de predicados, descripciones y metáforas sobre lo alemán, interviene directamente en los tópicos de la literatura y la cultura alemana de posguerra. El eje mediante el cual el texto articula esta revisión de la sociedad alemana sobre su pasado es la pregunta no tanto por la responsabilidad colectiva sino por las culpas individuales.

Como señala Huyssen (2010) el debate en torno a verdugos y víctimas y a las responsabilidades respecto del Holocausto han ocupado a historiadores e intelectuales desde 1946 en adelante y ha recorrido un largo camino que va desde la consideración del nazismo como aberración criminal hasta su comprensión como parte que integra la historia e identidad alemana para las generaciones futuras (150). En la novela de Pron aparecen las dos consideraciones del debate articuladas desde la teoría filosófica de Hollenbach y su principio de discontinuidad que proponía una ruptura con la Historia como disciplina humanística preocupada por establecer un sistema de relaciones homogéneas entre todos los acontecimientos de un área espacial y temporal definida. (17)

Las discontinuidades eran la forma filosófica pensada para lo que sucedía a nivel político y se las entendía como pertenecientes al “campo de la aberración”. Pero también se afirma que hay “continuidades esquivas” y es en ese punto donde adquiere relevancia la investigación detectivesca-histórica que realiza Martínez. Restablecer las continuidades, enhebrar los hilos que conducen a Hollenbach y lo asocian al nacionalsocialismo es subsanar las distancias que se abrieron entre el reconocimiento de la culpa colectiva y la negación de la responsabilidad individual. La novela legitima la extranjería como el lugar desde donde puede establecerse esta continuidad borrada en el ámbito alemán.

La otra manera en que la obra articula el pasado y el presente es mediante lo siniestro. Hay un horror velado que acecha tras la calma de la sociedad con la que se encuentra Martínez, imágenes que sugieren atrocidades soterradas: la masa informe de conejos aberrantes que se reproducen en el sótano de la universidad, los maullidos de gatos masacrados dentro de una bolsa de tela, las aguas podridas que se esconden bajo una tersa superficie de hielo. Esta última imagen tiene un doble valor y revela el funcionamiento de la novela ya que es a su vez metáfora de la investigación del pasado alemán y de los modos de narrar. Pron utiliza el episodio como una descripción metaliteraria que figura el desarrollo de la investigación de Martínez en forma de un vistazo al “lago fétido” que se esconde bajo la superficie calma del presente alemán.

El texto de Pron está atravesado por las preguntas por los modos de narrar: dónde comienza una historia, cómo se relaciona un acontecimiento y otro, cómo un relato establece sentido. El autor utiliza anécdotas e imágenes que terminan por condensar y figurar metaliterariamente el funcionamiento interno de la narración. Por ejemplo, respecto a la documentación e investigación para pintar catástrofes aéreas que realiza una pintora se presenta la idea de que las pruebas parecen encajar de una sola manera cuando en realidad lo pueden hacer de muchas (185). Afirmación que no sólo se refleja en la investigación de Martínez, sino en la misma tarea literaria de Pron quien da forma a su ficción acomodando y manipulando las piezas documentales que explicita en la nota al final de su novela. Los planteos filosóficos de corte foucaultiano que critican al discurso histórico, además de ofrecer un marco para la intervención en el debate cultural alemán de posguerra, plantean un problema de orden narrativo.

La extranjería como privilegio.
En la medida en que la investigación detectivesca se concibe como una pesquisa textual de los rastros de la escritura de Hollenbach lo detectivesco y la traducción convergen y se sostienen en el lugar de extranjero de Martínez. En el texto se hace explícito que aunque este personaje se adentre en las grietas y aspectos negados de la cultura alemana y vaya más allá de su superficie no será nunca uno de ellos: “Pensó que ese era el único peligro del que se encontraba exento” (215). Si la consustanciación total es considerada un riesgo es porque en la organización narrativa del texto el lugar de la extranjería respecto a la cultura alemana es ventajoso.

Huyssen (2010) advierte cómo en el contexto cultural alemán un discurso memorialista omnipresente puede generar a su vez una forma de olvido. El caso de olvido público que menciona es el de la experiencia de los bombardeos de las ciudades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. El autor argumenta que este hecho se tuvo que olvidar a nivel social para que se pueda admitir plenamente el Holocausto. Este tema, recuerda Huyssen, emergió en primer lugar, en 1999 con el libro Guerra aérea y Literatura de Sebald (conocido en Argentina como Historia natural de la destrucción) y luego en 2002 con el libro El incendio de Jörg Friedrich. Sebald aborda en este texto lo que constituye el verdadero trauma alemán y acusa a los escritores de posguerra de no haber representado la destrucción de las ciudades alemanas. Por su parte, Huyssen sostiene que el olvido de los bombardeos es el precio que tuvo que pagar la sociedad alemana para evitar la victimización de Alemania que significaba su rememoración y lograr así un nuevo consenso respecto al pasado (151).

En su apropiación de los tópicos y debates alemanes, que incluye la representación de las víctimas de los bombardeos, Pron señala también un vacío o borramiento en una historia cultural en la que predomina el reconocimiento de una culpa colectiva, pero no el de las responsabilidades individuales. La enunciación de este vacío, se propone en la novela, depende de la ajenidad, es decir la ausencia total de relaciones con el pasado alemán. Pron le da una suerte de giro ético al tópico del viajero extranjero que aporta una mirada de la diferencia que permite dar cuenta de aquello que la cotidianeidad y la costumbre oculta.

El recurso que se utiliza para construir la legitimidad de este lugar de enunciación es la confrontación inmediata con una investigación paralela a la de Martínez. Mientras que el personaje de Lachkeller investigaba los vínculos entre Hollenbach y el nacionalsocialismo para ganar relevancia dentro de la escena académica alemana, la pesquisa del argentino se juzga como desinteresada, el deseo de una comprensión del pasado que no equivale a una búsqueda de rédito o a un ajuste de cuentas. Lo no desinteresado entonces sostiene la operación de la novela que legitima mediante la figura de Martínez su intervención en los debates culturales alemanes. El texto puede reponer ese vacío de las políticas de la memoria porque su autor no se encuentra comprometido de ninguna forma con el pasado en revisión. La elección, entonces, de los temas alemanes no es tanto un refugio ante el desarraigo (Martínez de ninguna manera es un exiliado), sino una estrategia de superación de las fronteras nacionales y de participación en el “mercado simbólico” internacional (Casanova).

En consonancia con esta operación la lengua de la El comienzo de la primavera es una lengua desarraigada. Su lenguaje que integra formas del español peninsular adquiere la apariencia de una “lengua traducida”, una lengua que lleva la marca de su inadecuación y pone una suerte de “distancia de traducción” sobre los acontecimientos. Es significativo que la novela narre justamente la historia de una traducción inconclusa de un texto de un autor alemán que la considera inútil e innecesaria. Las reflexiones filosóficas sobre la discontinuidad y continuidad sirven también para pensar las relaciones de la lengua literaria de Pron y la tradición.

Conclusión
Si el texto abordado reivindica la condición de extranjería, la traducción y apropiación de sentidos que se llevan a cabo no son las que disimulan o encubren su proceso de construcción deliberada, sino las que ponen en primer plano su lugar de artificio, de elaboración segunda que deja a la vista las marcas del texto primero (un ejemplo de esto es la transcripción del fragmento del libro de Hollenbach que se encuentra al final del libro). La novela hace explícita la brecha de paralaje en tanto mantiene la inconmensurabilidad de perspectivas (la alemana, la del extranjero) y no las resuelve en una síntesis totalizadora.

A la hora de pensar las diferencias con el argumento borgeano de los derechos que otorgan una pertenencia nacional periférica sobre el libre manejo de las tradiciones foráneas (1998), la distinción que emerge es de índole jurídica. Mientras que Borges plantea la relación con la cultura extranjera como un derecho (es decir aquel valor de justicia que se posee per se, de manera irrenunciable y no negociable, y que funciona de forma general), Pron la propone en términos de privilegio, es decir,como un valor que se obtiene y que etimológicamente remite a una ley privada, relativa a un individuo específico. La extranjería funciona para Pron como una ubicación privilegiada desde la que se puede decir más y mejor.

Bibliografía
Borges, J.L. (1997): “El escritor argentino y la tradición”, Discusión. Madrid, Alianza.
Derrida, J. (1985): The ear of the other. Otobiography, Transferrence, Translation. Texts and Discussions with Jacques Derrida. Lincoln, University of Nebraska Press.
Gadamer, H. (1960): Verdad y Método, Salamanca, Sígueme, 2001.
Huyssen, A. (2010): Modernismo después de la posmodernidad. Barcelona, Gedisa.
Pron, P. (2009): El comienzo de la primavera, Buenos Aires, Mondadori.
Žižek, S. (2011): Visión de paralaje. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.