EL ESPÍRITU DE MIS PADRES SIGUE SUBIENDO EN LA LLUVIA


VOCES CRÍTICAS

"Pron ha escrito y publicado entre 1999 y 2011 algunos libros de cuentos (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan es realmente hermoso) y cinco novelas que poco a poco permiten ir midiendo su extraordinaria madurez. Las últimos tres, a saber, Una puta mierda, El comienzo de la primavera y, especialmente, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia hacen de él uno de los mejores escritores del momento, y no sólo en español. El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia […] combina un llamativo uso del lenguaje con una técnica narrativa sólida, original y brillante, desplegada para narrar, a través de la forma engañosa de un policial, la relación entre generaciones, el millar de secretos y silencios que las separan y la posible transmisión de un patrimonio formado por política, ética y valor personal, pero también miedo, ilusiones y errores. Porque, como dice Pron, hijo de militantes de izquierda que creció en la dictadura argentina, 'a nuestros padres les debemos la recuperación de sus valores, y ellos nos deben una explicación'".
Francesca Lazzarato, Il Manifesto (Italia)

"Señalado por la revista Granta como una de las promesas de la narrativa escrita en español, el argentino Patricio Pron domina el lenguaje y la estructura con una solvencia poco frecuente en autores de su edad. […] No es fácil que un tema tan manoseado alcance nuevos ecos. Si Pron lo logra es gracias, además de los referidos méritos, al vigor de muchas de sus reflexiones [y a su] utilización de fuentes en apariencia ajenas, cuyas rupturas y vacíos son magníficas metáforas de la levedad de la memoria."
ABC (Madrid)

"Libros tan contundentes como El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan o El comienzo de la primavera  han hecho de Patricio Pron (Rosario, Argentina, 1975) uno de los escritores más interesantes y capaces de la actualidad hispanoamericana. Su nueva novela, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, no es un simple ejercicio de escritura, obedece a un proyecto de verdad ambicioso, cargado de resonancias éticas y, ciertamente, doloroso para su autor, por cuanto tiene de catarsis personal: nada tan difícil como rastrear los orígenes personales esclareciendo quiénes fueron en verdad tus padres y tu propio país."
Ernesto Calabuig, El Cultural (Madrid)

"Siguiendo con las dicotomías […], si El comienzo de la primavera era una novela del siglo XIX, El espíritu de mis padres  lo es de finales del XX o incluso del XXI. Si en aquella todo está perfectamente trazado en torno a una peripecia, a una aventura sin falla, perfectamente compuesta y de factura impecable, […] en esta tenemos un montón de piezas (aquél “puzle” que adquiere un relieve especial en un episodio) en forma de sueños, de recuerdos, de retazos de conversaciones, de fotografías… de retazos de vida, al fin. […] Me conmuevo –y me descubro– al pensar cómo Patricio Pron es capaz de narrar algo tan profundo con esa apariencia de estructura deslavazada y conseguir que sea tan sólido como al final resulta ser."
Amelia Pérez de Villar

"No espere el lector la acumulación de torturas inverosímiles, el recorrido por los siniestros 'chupaderos' en los que se dio cumplimiento a la misión infame de las desapariciones; ni siquiera la relación de las maquinaciones para que de todo ello sólo perviviera el olvido letal. Pron no habla de ello, rehúye lo obvio. Y, sin embargo, su fin último no es otro que el de abolir la amnesia para aprender a reconocer el presente a partir del pasado."
Arturo García Ramos, ABC Cultural

"Me interesó mucho el principio de la discontinuidad, de Hollenbach, el filósofo que motiva la búsqueda de Martínez en su anterior novela, también esbozada en algunos relatos de El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Mondadori, 2010). Aquí Pron elabora algo diferente; lo llama la teoría de las simetrías."
Rafael Suárez Plácido

"Una estructura trabajada a cincel y absolutamente al servicio de lo que se quiere transmitir: más sensaciones que historias."
Público

"El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia es un texto fascinante, sobre el que hay que decir algunas cosas. La primera es que desmiente un malentendido bastante común: el de que los autores que se sirven de un fuerte artificio literario para levantar ficciones sobre la memoria histórica lo hacen porque observan el acontecimiento desde la distancia. En este caso, es el propio Pron el que utiliza mecanismos más bien posmodernos para narrar algo que le atañe en su propia piel. La segunda cosa es que, por lo visto, es posible escribir relatos de investigadores –o lo que sea– de baja intensidad, donde lo que importa no es ni sembrar de espectáculo el desarrollo de la trama ni atender a las servidumbres del género, sino generar una intriga intelectual […] en torno a hechos, ideas y sucesos. La tercera es que el lirismo no está de sobra en una novela que se dice política, y Pron lo demuestra reforzando el dramatismo de la acción esgrimiendo el arma más propia de la literatura: la emoción […]. La cuarta cosa que se puede decir es que esta novela demuestra que, en las manos adecuadas, la intersección de géneros no es un disparo al aire; es una plantilla seudoensayística que convive con la ficción para levantar reflexiones pertinentes en su contexto más propio: la narración."
Roberto Valencia, Quimera

"En esta, su quinta novela, Patricio Pron (1975) nos confronta con la memoria, privada y pública, de una generación golpeada, dolida y a veces desorientada por causa de sus padres. Y la importancia de los eventos pasados para reconstruir un lazo entre generaciones que le den significados y pertenencias, para esclarecer, aunque sea en parte, por qué los hijos son lo que son, y el silencio y los olvidos de los padres. Intima y pública, al mismo tiempo, la novela  El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia es un gran libro sobre una época y sus secuelas, que de tanto en tanto, nos inquietan con sus sombras."
Miguel Wolter, El Mostrador (Chile)

"[...] este es realmente un texto político, tomando el término 'político' en el sentido más extenso, en un sentido tan extenso que, de hecho, se diluye en los límites de lo que la política, tal y como la entendemos hoy, ha abandonado por completo: el de una ética de la convivencia, el de una ética de la existencia común, que el libro analiza a partir de los niveles individual, familiar y nacional. Esta es la mayor fuerza del libro: la capacidad de construir un relato en el que estos tres niveles se entrelazan y establecen una relación sistémica. El individuo, la familia y el estado se consideran aquí, no como unidades independientes que puedan reflejar unas a otras [...] sino como elementos de un sistema cuyas partes se relacionan y mantienen una dependencia. [...] Pron va camino de convertirse en uno de los narradores más representativos de su generación."
Miguel Carreira, Revista Lecturas (Chile)

"El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia constituye una lectura necesaria. [...] Es una novela pero no es una novela, es un extraño ejercicio de estilismo literario donde se combina la reflexión personal, la crónica periodística y la autobiografía. El resultado refleja la intención del autor de combinar géneros, de sobrepasar las reglas que etiquetan las obras según su naturaleza y se adentra en un terreno a veces desconcertante pero casi siempre lúcido e innovador. Pron muestra una técnica soberbia, el dominio de los tiempos del relato, y la experiencia, pese a su juventud, de un autor maduro."
Javier Juárez, Anika entre libros

"Este afán de verosimilitud constriñe sanamente las posibilidades de lectura porque obliga a urdir una interpretación del texto que lo abre a las circunstancias personales del autor y a las circunstancias culturales y políticas de Argentina. Las preguntas acerca de la responsabilidad de los padres y abuelos en los terrores y miedos de las generaciones presentes, de la oportunidad y conveniencia de hurgar en el pasado personal e histórico y acerca de las dificultades de narrar una tragedia colectiva dejando emerger progresivamente las tragedias individuales, planean, interceptan e impulsan el relato de Pron y mueven al lector a desbordarse fuera del texto sin perder contacto con él".
Pedro Gandolfo, El Mercurio (Chile)

"[...] una novela madura, bien concebida y ejecutada, que se mueve en mar abierto con la rara solvencia que sólo consigue un verdadero escritor"
Miguel Dalmau, La Vanguardia

"El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia es un ejemplo paradigmático de esta manera de entender la historia [la de Walter Benjamin]. Una serie de preguntas sobre la historia y sobre cómo contarla donde nada está nunca dado por sentado y donde cada una de las preguntas conduce, a su vez, a otra aún más relevante."
Miguel Á. Hernández-Navarro, SalonKritik


"Nuestro artista, con tan sólo treinta y cinco años, es uno de los mejores escritores actuales y que hay que leer con sumo cuidado todos y cada uno de sus libros."
Félix de Azúa, El Boomeran(g)
 
"[...] se lee con el placer de un entramado espléndido, con trazos cortos, con confesiones de un joven autor (¿él mismo?, ¿el otro?) que asiste a la agonía paterna cruzando hallazgos de otra historia paralela que su padre ha pesquisado, trenzando su relato con lo propio de la pequeña y la gran historia argentina reciente."
Marco Antonio de la Parra, La Segunda (Chile)

"[...] la fuerza de la forma logra trascender la aridez del fondo con efectividad casi bolañiana".
Milo J. Krmpotic, Qué Leer

"¿Cómo puede uno volver al punto de partida cuando se está tan lejos en el espacio y en el tiempo?, parece preguntarse Pron en esta novela sobre la herencia. La respuesta no está en ninguna parte, sino en ofrecer aquello que se recibe y en dar aquello que se acepta: la memoria de los padres, un país, una lengua: todo aquello que Pron ha ido construyendo y que ha ido haciéndose, lentamente, literatura."
Diego Gándara, La Razón

"El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia se inscribe en la tensión genérica que propone buena parte de la narrativa contemporánea: un campo de acción heterogéneo delimitado por unos márgenes siempre provisionales. Desde las piruetas metaliterarias y los juegos de autoficción de Vila-Matas y Bolaño, pasando por la tesis del relato real de Javier Cercas, el solapamiento de la propia experiencia debajo de una imperceptible mascarada ficcional de Javier Marías o la noción de escritura trasversal que maneja Rafael Argullol; hasta llegar a la manipulación nomencladora de Tao Lin, por citar apenas algunos ejemplos. Una tendencia que, a pesar de sus contradicciones, gravita en torno a cierta preocupación común: consolidar una amalgama literaria en la que confluyan, esencialmente, la experiencia biográfica variablemente disimulada (o, incluso, simulada) y el cuestionamiento de la vigencia canónica de la realidad y la ficción como ámbitos discursivos antitéticos."
Antonio Galimany, Revista Mamajuana

"'El espíritu…' pasa rápido, pero deja en tu cabeza flechazos que te anclan a él y te hacen volver días después, a por piezas nuevas para ese puzzle que quizá sea tan vasto y cruel como imprescindible."
El Caimán Sincopado

"La gran tragedia argentina contada con acertada contención, con la potencia dramática justa de un texto donde no se detecta aspaviento alguno, con el tono de una doméstica investigación que conduce al protagonista a una suerte de reconciliación con su pasado."
Daniel Serrano, Diario Abierto

"No debe extrañar la excelente acogida que ha recibido la obra del narrador argentino Patricio Pron (1975) por parte de la crítica española (lo compara e incluso dice que supera a Sebald, Handke, Bernhard, Jelinek) y la de su país natal, que lo saluda como heraldo de una soberbia irrupción en nuestra literatura. Autor de cuatro novelas y tres colecciones de cuentos, Pron, doctorado en filología en Gotinga, residente en Madrid, parece destinado a una destacada carrera o, al menos, un sitial conspicuo entre el reducido grupo de prosistas latinoamericanos radicados en Europa."
El Mercurio (Chile)

"Patricio Pron [...] asume un riesgo cuyo valor ha tenido unas extraordinarias consecuencias literarias".
Juan Cruz, Mira que te lo tengo dicho

"La segunda de las cuatro partes de que consta la novela está montada con el material fragmentario que el hijo encuentra en las carpetas del padre. El lector irá encontrado sentido junto al narrador en la suma y acumulación de materiales. Es la parte más interesante de la novela, desde mi punto de vista, en algunos aspectos comparable a algunas novelas de Cortázar o a La verdad sobre el caso Savolta de (Eduardo) Mendoza. […] Patricio Pron camina en dirección opuesta a la literatura argentina, y a la hispanoamericana, y a la española, y lo consigue y llega".
Toni Santillán

"una novela necesaria y una deuda pendiente con un pasado, el suyo y el de toda una generación de argentinos, los hijos de la dictadura militar y de todos los padres y madres desaparecidos. Y por qué no, también el de todos nosotros y el de todos nuestros padres."
David Vicente, La tormenta en un vaso

"[...]  en El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, se han roto todos los silencios y la memoria. [El autor], navegando entre la crueldad y la placidez, entre el asombro y la comprensión, entre el desasosiego y el perdón, también ha regresado a casa."
José Carlos Llop, Diario de Mallorca

"[...] magníficas metáforas de la levedad de la memoria. Reflejos de una novela que, desde su primera página, habla sobre la necesidad que poseen de los hijos de investigar, con ánimo policial, las venturas y desventuras de sus padres. No es fácil que un tema tan manoseado alcance nuevos ecos. Si Pron lo logra es gracias, además de los referidos méritos, al vigor de muchas de sus reflexiones: '…no siempre quieres saber ciertas cosas debido a que lo que sabes se convierte en algo de tu propiedad y hay ciertas cosas que no quisieras poseer nunca'."
Recaredo Veredas, ABC (España)

"[...] lo que pocos consiguen: una atmósfera, una estampa, una sensación de haber ahondado en lo personal, del individuo Pron o de tantos otros individuos. Esta pequeña gran novela es eso. La imbricación de la circunstancia más puramente personal, egotista con el hic et nunc que la fraguó, que hizo que las cosas fueran como son."
El Estili(s)ta

"La inteligencia y la fuerza narrativa de Patricio Pron (Rosario, 1975) son valores que pocos pueden poner en duda. Estamos ante un autor técnicamente asombroso, dotado de un sentido del ritmo y de una precisión formal casi perfectos; de una cultura vasta y cosmopolita, alejado de cualquier tópico al uso en nuestras letras. [...] una de las voces más audaces de la nueva generación de narradores en castellano."
Daniel Capó, Aceprensa (España)


“Patricio Pron escribe con la síntesis de la mejor tradición literaria trasatlántica: no sólo vive en él la literatura argentina, sino también la alemana, la anglosajona y, por supuesto, la latinoamericana, ejemplificada esta última por la influencia de Roberto Bolaño, presente en la prosa de Pron de una manera lejana, como si en algún punto se hubiera topado con Bolaño y rindiera homenaje a otro caminante un poco más experimentado que él.”
Andrés Hax, Revista Eñe

“[...] una muestra del terror, del miedo y la angustia que, cada día y cada noche, apuntaban con una pistola a la cabeza de su víctima. Un grito en un mundo que está enfermo de olvido y es aferrarse con todo a recordar lo que debe ser recordado.”
+cultura (México)

“[...] me hizo recordar las obras Familia I y Familia II, de la artista argentina Andrea Nacach, nacida también en 1975. En estas piezas, la autora revisa la compleja estructura de los vínculos familiares a través del relato trágico de una muerte, analiza los modos de comunicación entre padres e hijos y presenta dos núcleos temporales (los años setenta y la actualidad) unidos por la complicidad de los afectos. Pero este libro-objeto revela también un diálogo entre la memoria explícita y la memoria ausente, arrancada por un troquel en forma de cruz que atraviesa las ochenta páginas del álbum fotográfico que constituye la obra. Un terrible vacío que no apela a lo sobrante, sino al carácter inconcluso de los recuerdos y al proceso interminable de construcción de la identidad personal.”
Carlos Delgado Mayordomo, Arte para perplejos

“Detectivesca sin ser policial, generacional sin caer en lugares comunes (por eso es lícito pensarla en sintonía con 76 de Félix Bruzzone, como el mismo Pron afirma), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia deja en claro que los padres, pero sobre todo, los que fueron jóvenes en los ’60 y los ’70, conforman ellos mismos un trágico rompecabezas que, como todo rompecabezas, padece del solitario mal de la falta de piezas.”
Fernando Delgado, Radar Libros

“[...] el relato de los hijos de una generación diezmada, que sin querer terminaron participando de algo que aun no comprendían pero que ahora es necesario poner por escrito.”
Rodrigo Fernández, El Popular (Olavarría, Argentina)

“La solidez de su proyecto narrativo, la precisión de su prosa y la potencia de muchas de sus ideas hacen que los reparos queden en un segundo plano durante la lectura de sus textos.”
Matías Capelli, Los Inrockuptibles (Argentina)

“La complejidad intrínseca es también la marca [...], o, mejor, una de las marcas que evidencian en Pron al escritor en lengua castellana más sólido de su generación, que acaba de publicar su mejor novela hasta la fecha, lo cual no es decir poco.”
Ramiro Sanchiz, Leedor 2.0

"Pero el nudo detectivesco no es de novela policiaca: es de afán moral, tal como se explica en los fragmentos que funden mejor la lección de la alta literatura y la intensidad del relato. En ellos se destilan las pesquisas y esa desembocadura sólo puede ser un rompecabezas genuino y no ninguna forma convencional de novela. Félix de Azúa ha hecho saber formalmente y en varios artículos el valor de nuevo clásico de Patricio Pron: háganle caso."
Jordi Gracia, El País